martes, 18 de noviembre de 2008

Libro

Las intermitencias de la muerte – José Saramago

La premisa de la que parte de este, como varios libros de Saramago, es la misma. “¿Y que pasaria si…”

En este caso, en un mundo como el que todos vivimos y conocemos. En un pais como cualquiera y en una tipica ciudad, la muerde decide dejar de matar. El indice de mortalidad se vuelca rapidamente hacia el cero absoluto. A priori parece una bendición, una inmortalidad sin escapatoria ni retorno, gratis. La gente festejaba, perdia el miedo, hacia locuras en post de la no muerte. Pero cuando todo eso pasa… ¿Qué queda?. Las personas que deberian morir no lo hacen aunque sus cuerpos asi lo dispongan, los infartos siguen existiendo, aunque no matan. Las heridas mortales siguen sangrando, aunque no se cobran mas victimas. Solo un estado vegetativo absoluto, un sueño eterno del que no pueden escapar, asi sea respirando o dejandolo de hacer.

Todo se desmorona, la gente entra en pánico. La vida sigue. Las industrias ligadas a la muerte son forzados a cambiar sus conceptos mas primitivas para subsistir. Los cementerios se encuentran a si mismos congelados, sabiendo que no albergarian mas ni menos muertos de los que son ahora. Las empresas de seguro de vida descubren que lo que era un negocio ahora era una estafa. Los geriatricos, maestros en ser techo del moribundo ansiando tener nuevamente una cama libre, dia tras dia son desvordados de ancianos que desean mas morir que vivir.

La muerte no mata mas, pero el tiempo sigue siendo cruel.

Todo parece sumergido en la peor crisis que jamas el mundo se haya imagino, y nadie entendia porque. Hasta que la muerte aparece, como existencia, como mujer, como ser pensante. Decide, rompiendo con las reglas universales mas sagradas, instaurar un nuevo regimen de abandono de la vida. Dando a sus proximas victimas, la conciencia de su destino y el tiempo suficiente para cortar sus tantas conexiones con el mundo de los vivos.

La muerte es lista, la muerte es poderosa, la muerte demostro lo imprescindible que es su mal conceptuada tarea, pero por sobre todas las cosas, la muerte es mujer. Y es esta caracteristica, ese detalle, ese sexo distintivo, lo que hara que todo siga cambiando. Para bien, para mal, para siempre.

En fin. Llevedero, atrapante tematica, loco hasta delirante, poetica, da que pensar a sus lectores.

HP (humilde puntaje): 8

Sin mas.


miércoles, 5 de noviembre de 2008

Mini-Cuento, casi...solo pensamientos

"Cuando la sangre hierve, reacciona ante una circuntancia, nadie es capaz de evitar los hechos. No nacio aun el hijo del sol que pueda sobreponerse ante las adversidades simplemente llenando  rapidamente sus pulmones para luego dejar escapar el aire en un goteo intranquilo, lleno de creencias.
Los reflejos son los maestros del error. La impulsividad, su escusa disfraz. El arrepentimiento, simplemente, palabras suicidas"

Nosotros, ¿Culpables?

¿Y si actué mal? ¿y si fue solo un detalle, un desliz, algo sin importancia? Me encerré en celos, imágenes que mi mente dibujo y que me desgarraron las entrañas. Su cuerpo, su cuerpo mió golpeando a otro, a uno desconocido. Mas bien, dejándose golpear, con fuerza, firmeza, ex

altación. Sus ojos desorbitados, sus uñas buscando falsos rescates.

Sus hermosos pelos morenos, que tanto me gustaba acariciar cuidadosamente, siendo tironeados por manos bruscas en un vaivén, declarado interminable, de caderas.

Gritos, gritos y más gemidos. Mi mente crea y yo me enfurezco (el cuerpo me pesa). Pero, ¿esta bien lo que pienso? ¿El amor no es, acaso, algo mas que dos enemigos íntimos atacándose mutuamente?.

Me sucedió desear a otra mujer, debo admitirlo en voz alta. Pero nunca llegue al momento de fusionar sus sentidos con los míos, aunque si lo hubiera hecho, ¿seria infiel? Yo amo a mi mujer, que allí descansa, y ella me ama a mí. Quizás fue mi culpa, demasiado trabajo, mucho tie

mpo fuera de casa, poco sexo. ¿Estaré menos atractivo? Aquello que la excitó el primer día, que la llevo a llevarnos a esto, ¿se habrá ido sin que yo lo pueda detener? ¿será finalmente mi culpa que otro haya ocupado mi cama? No. Imposible, fue idea de esa perra (el enojo me aborda), esa maldita desagradecida. Solo exigí fidelidad, ni hijos, ni plata, ni sonrisas falsas. Solo lealtad (fidelidad contractual). Y asi me pago, con odio (amor). Dejandose deslizar por el deseo. De nada vale que lo haya admitido, que haya llorado mares de lagrimas y penas cuando me vio entrar, cansado de tanto trabajar. De nada sirvió, no, sirvió de mucho, eso es amor. Yo la amo, ella me ama a mi y no ese desgraciado.

Debería perdonarla, debería olvidarme (mis ojos se desbordan, duelen). Lo haré, luego de llevar  a mi secretaria a ese lindo hotel con el cual siempre bromeo (broma o realidad, ¿que diferencia hay?). No, Yo la amo. Que desdichado me siento, que decisiones equivocadas suelo dar. “N
o, mañana tengo un dia importante”, “No, mejor esperemos a tener una casa mas grande para tener hijos” “No, ¿para que queres trabajar?¿No estamos bien asi?” No soy menos que un maldito ogro. Pero yo la amo, todo fue por amor. Y ella ahí, descansando, sangrando por la herida, sangrando por mi dolor. Yo lloro desde mi alma, el cuchillo llora desde su filo ámbar. Es increíble todo lo que puede uno llegar a pensar mientras una soga le asfixia la vida.

Fin.