miércoles, 5 de noviembre de 2008

Mini-Cuento, casi...solo pensamientos

"Cuando la sangre hierve, reacciona ante una circuntancia, nadie es capaz de evitar los hechos. No nacio aun el hijo del sol que pueda sobreponerse ante las adversidades simplemente llenando  rapidamente sus pulmones para luego dejar escapar el aire en un goteo intranquilo, lleno de creencias.
Los reflejos son los maestros del error. La impulsividad, su escusa disfraz. El arrepentimiento, simplemente, palabras suicidas"

Nosotros, ¿Culpables?

¿Y si actué mal? ¿y si fue solo un detalle, un desliz, algo sin importancia? Me encerré en celos, imágenes que mi mente dibujo y que me desgarraron las entrañas. Su cuerpo, su cuerpo mió golpeando a otro, a uno desconocido. Mas bien, dejándose golpear, con fuerza, firmeza, ex

altación. Sus ojos desorbitados, sus uñas buscando falsos rescates.

Sus hermosos pelos morenos, que tanto me gustaba acariciar cuidadosamente, siendo tironeados por manos bruscas en un vaivén, declarado interminable, de caderas.

Gritos, gritos y más gemidos. Mi mente crea y yo me enfurezco (el cuerpo me pesa). Pero, ¿esta bien lo que pienso? ¿El amor no es, acaso, algo mas que dos enemigos íntimos atacándose mutuamente?.

Me sucedió desear a otra mujer, debo admitirlo en voz alta. Pero nunca llegue al momento de fusionar sus sentidos con los míos, aunque si lo hubiera hecho, ¿seria infiel? Yo amo a mi mujer, que allí descansa, y ella me ama a mí. Quizás fue mi culpa, demasiado trabajo, mucho tie

mpo fuera de casa, poco sexo. ¿Estaré menos atractivo? Aquello que la excitó el primer día, que la llevo a llevarnos a esto, ¿se habrá ido sin que yo lo pueda detener? ¿será finalmente mi culpa que otro haya ocupado mi cama? No. Imposible, fue idea de esa perra (el enojo me aborda), esa maldita desagradecida. Solo exigí fidelidad, ni hijos, ni plata, ni sonrisas falsas. Solo lealtad (fidelidad contractual). Y asi me pago, con odio (amor). Dejandose deslizar por el deseo. De nada vale que lo haya admitido, que haya llorado mares de lagrimas y penas cuando me vio entrar, cansado de tanto trabajar. De nada sirvió, no, sirvió de mucho, eso es amor. Yo la amo, ella me ama a mi y no ese desgraciado.

Debería perdonarla, debería olvidarme (mis ojos se desbordan, duelen). Lo haré, luego de llevar  a mi secretaria a ese lindo hotel con el cual siempre bromeo (broma o realidad, ¿que diferencia hay?). No, Yo la amo. Que desdichado me siento, que decisiones equivocadas suelo dar. “N
o, mañana tengo un dia importante”, “No, mejor esperemos a tener una casa mas grande para tener hijos” “No, ¿para que queres trabajar?¿No estamos bien asi?” No soy menos que un maldito ogro. Pero yo la amo, todo fue por amor. Y ella ahí, descansando, sangrando por la herida, sangrando por mi dolor. Yo lloro desde mi alma, el cuchillo llora desde su filo ámbar. Es increíble todo lo que puede uno llegar a pensar mientras una soga le asfixia la vida.

Fin.

 

1 comentario:

Ruth VV dijo...

Saludos, mozo.
Acabo de ver que me has puesto como amiga en el FB, un place, supongo. Bien, ya me leeré tus cuentos detenidamente y será entonces cuando caiga la gran daga mortal de la certeza literaria sobre tu yugular descubierta de armadura. No, es broma. Te invito a pasarte por mis blogs, el de poemas (thebetterone) no podrás verlo porque de momento sólo se accede con pase VIP. En la península son las 2.02 de la madrugada de un lunes y sigo despierta verborreizando como un pato degollado.
Nada más, creo.
Beso de fauces serpentiles.